Fuera de la ley



Regreso al futuro 3:

El moderno coche de Marty McFly sale disparado hacia una pantalla en un viejo cine de verano. Acelera cuanto puede y, un segundo después, irrumpe en el año 1885 entre indios perseguidos por el séptimo de caballería.



A veces me da por pensar que las autocaravanas debieron aparecer así en España de un día para otro. Por eso las autoridades no salen aún de su asombro y resulta todo tan improvisado.

Alguna década después, aún no han sido capaces de consensuar unas normas claras para todo el territorio, y muchos usuarios dudan hasta de la velocidad a la que deben circular. Ante este panorama, los ayuntamientos se dedican a inventarse señales de tráfico ilegales o repartir papelitos “invitando” a que te marches de su municipio. Sería inimaginable algo así en cualquier país serio.

Actualmente en España puedes llegar con un coche, sacar sillas y mesas para cenar y luego dormir dentro. Pero si lo haces con una camper o una AC, podrías meterte en problemas. Es tal la confusión que hay quien saca tajada obligándote a contratar una parcela en un negocio privado (como es un camping) en contra de tu voluntad, bajo pretexto de que un vehículo estacionado sobre sus ruedas está “acampando ilegalmente”. Por la misma razón, los miles de camiones que a diario circulan por nuestras carreteras estarían vulnerando la ley, ya que muchos conductores pernoctan dentro de los mismos ¿no?

Seamos claros. Por incompetencia u omisión, la lamentable situación en la que se encuentra la práctica del autocaravanismo en España es culpa de un estado incapaz de regular de forma clara algo que es bastante simple. Ya no hablamos de la construcción de áreas, sino de algo tan esencial como que no te llamen a la puerta de madrugada para echarte o multarte mientras no estás incumpliendo ninguna ley.

Basta ya de directivas, instrucciones y demás parches. Es patético que tengamos que llevar hasta carteles en nuestros vehículos clamando a los agentes de la autoridad, que por cierto, no son los culpables de esta situación tan absurda.




Señores políticos: pónganse las pilas de una vez y hagan su trabajo.



Antonio Arroyo

(Nota: algunos artículos publicados en este Blog se han atribuido erróneamente a un periodista de El País llamado Antonio Arroyo, cuyo nombre coincide con el administrador de este Blog y autor de los mismos. Queremos aclararlo)