Cuando la indiferencia nos perjudica



Si hay un tema delicado de tratar en cualquier foro de autocaravanismo es el de las conductas incívicas: las famosas fotos-denuncia.

Desde mi experiencia como usuario y más tarde como administrador, he visto decenas de ocasiones en las que alguien ha subido una fotografía de una AC ocupando varias plazas, o una camper con los elementos de acampada desplegados o… da igual. El resultado siempre es el mismo: primero un par de mensajes de adhesión, después alguien que discrepa y finalmente el enfrentamiento entre participantes.

Unos hablan de la necesidad de acabar con comportamientos incívicos para que no se juzgue a todo el colectivo; otros, del “vive y deja vivir” y de no convertirse en policías de conductas ajenas.




A partir de aquí me mojo.

Todos los que en alguna ocasión hemos hablado públicamente en favor del autocaravanismo, presentamos al colectivo como un conjunto de personas injustamente tratadas por la ceguera de ciertos políticos. No nos cansamos de reivindicar nuestro derecho a estacionar como cualquier otro vehículo, a no ser discriminados y a contar con unas mínimas condiciones para viajar haciendo turismo. Luchamos por contrarrestar esa mala imagen interesada que algunos empresarios del camping proyectan de nosotros por interés.

Para ello hablamos de la limpieza de nuestros vehículos -con autonomía para no arrojar residuos ni contaminar- matizamos la diferencia entre acampar y estacionar asegurando que la respetamos, y en definitiva, reivindicamos ser mirados con buenos ojos y acabar con tantos prejuicios absurdos.

Lo que diré a continuación no pretende ofender a nadie, lo aseguro, pero personalmente me siento muy defraudado con el colectivo cuando después de dar la cara por él, veo comportamientos egoístas e incívicos que no suscribo de ninguna manera. No puedo evitar pensar que una autocaravana “dando la nota” en una ciudad es una mancha para todo el colectivo, o que alguien que vierte las aguas grises de manera irresponsable nos perjudica a todos.





Lo sé. Alguien dirá que si veo un Land Rover mal aparcado no pienso mal de todos los usuarios de los mismos. La diferencia es que no hay ningún colectivo interesado en presionar a los políticos para que los Land Rover tengan que pagar cada noche por estacionar; ni poblaciones con tantos prejuicios para inventar señales ilegales contra los Land Rover; ni los usuarios de Land Rover se ven obligados a luchar por ser tratados como cualquier otro ciudadano. Nosotros sí.

Y no aliento que vayamos con la lupa de observar al vecino, ni que se fotografíe a quien incumple, pero de ninguna manera me resulta indiferente el guarro, el incívico, el que con su comportamiento deja en evidencia a los demás. Me duele ver tenderetes en la vía pública o autocaravanas ocupando varias plazas sin motivo, porque sé que es un regalo para quienes no nos quieren. Los equiparo a quienes se saltan semáforos, aparcan en plazas de minusválidos o tiran basura al suelo.

La indiferencia y los alegatos en favor de la “libertad individual” no van a hacer nada bueno por el autocaravanismo cuando queda tanto por conseguir. La ejemplaridad individual sí.


Antonio Arroyo

(Nota: algunos artículos publicados en este Blog se han atribuido erróneamente a un periodista de El País llamado Antonio Arroyo, cuyo nombre coincide con el administrador de este Blog y autor de los mismos. Queremos aclararlo)